"Evolución del profesor en la virtualidad"
Albert Einstein mencionó : "el valor de una educación universitaria no es sólo el aprendizaje de muchos hechos, sino el entrenamiento de la mente para pensar".
Para un estudiante, contar con un FACILITADOR de su aprendizaje será una oportunidad soñada porque él sacará a la luz el conocimiento y ayudará a que los alumnos aprendan de cada uno con la misma velocidad en la que avanza la motivación. Estoy hablando de un proceso dinámico, donde transmitir información no es la responsabilidad fundamental, pero garantizar un entorno que permita el entrenamiento de la mente para pensar, marca la diferencia.
El docente necesita ser organizado, empático y sistemático; mientras que el estudiante necesita estar motivado, disciplinado y permeable al conocimiento. Ambos son actores con roles bien establecidos, incluso en el ambiente virtual. Simultáneamente, el estudiante debe ser el protagonista de su propio aprendizaje para alcanza exitosamente el objetivo.
Otra condición significativa es el uso apropiado de las herramientas tecnológicas en los espacios virtuales, particularmente en el proceso de evaluación porque su inmediatez permite la retroalimentación oportuna.
Como experiencia personal aprecio la oportunidad de haber compartido un espacio amplio de retroalimentación continuo con varios docentes que formamos parte de un proyecto de Educación Médica Continua. Este proyecto necesitó un giro de 180º por la pandemia, el reconocimiento de los errores y la generación de planes de mejoras, permitieron que el programa creciera. A su vez, este punto de inflexión determinó la migración al aprendizaje en línea y el fortalecimiento del aprendizaje colaborativo.
Un profesor, independientemente del espacio que comparta con sus estudiantes, tiene la responsabilidad de mostrar que hay más incertidumbres que certezas. El camino del aprendizaje está en el pensamiento crítico.
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